La excesiva exposición de la vida privada de las personas es una tendencia que crece día a día. A la innumerable cantidad de reality shows, se suman muchas veces las noticias… Los periodistas a menudo no distinguimos la línea que separa lo público de lo privado.

 

Que la madre de un niño que sufre de obesidad, temiendo perder la custodia del niño, deje ingresar a camarógrafos y periodistas a su hogar durante un mes para que observen el comportamiento del niño en su vida cotidiana, no implica que los medios deban difundir esas imágenes cuál si se tratara de un objeto de exposición.

 

Es un niño enfermo, que no sólo sufre su propia enfermedad, sino que también sufre (y sufrirá) la enfermedad del mundo, que se deleita mirándolo comer, sólo porque es obeso, sólo porque su madre lo autorizó, sólo porque la Justicia británica reparó en el riesgo que corre su vida, sólo porque la nueva televisión nos alimenta de “vida real”, y eso buscamos como público en una programación.

 

Por razones obvias, este post no tiene imágenes…

 

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